1.Mujer de 42 años con cáncer de mama metastásico acude a consulta oncológica en Lima. Antecedente: recibió quimioterapia paliativa por 18 meses. Consulta por progresión de enfermedad confirmada por TC con metástasis hepáticas y pulmonares múltiples desde hace 2 semanas. Al examen: ECOG 3, ictericia leve, ascitis moderada. Laboratorios: bilirrubina total 4.8 mg/dL, albúmina 2.1 g/dL. El oncólogo decide no revelar el pronóstico real a la paciente porque considera que 'le causará depresión' y comunica solo a la familia. ¿Qué principio bioético se vulnera de manera primaria con esta conducta?
- A.Principio de autonomía, porque se priva a la paciente de información esencial para decidir sobre su vidaRespuesta correcta
- B.Principio de no maleficencia, porque se expone a la paciente a un daño emocional innecesario
- C.Principio de justicia, porque la familia recibe información privilegiada
- D.Principio de beneficencia, porque no se prioriza el bienestar psicológico de la paciente
Explicación
El principio vulnerado de manera primaria es la autonomía: la paciente es adulta y competente, y ocultarle el pronóstico la priva de información esencial para decidir sobre su propia vida, incluidos el consentimiento informado para nuevas líneas de tratamiento, la derivación a cuidados paliativos, las voluntades anticipadas y la resolución de asuntos personales y familiares. Se trata de un 'privilegio terapéutico' mal aplicado, figura excepcional que exige un daño grave y demostrable, no la mera presunción de que la información deprimirá al paciente; además, comunicar solo a la familia sin autorización de la paciente vulnera la confidencialidad. La no maleficencia no es el eje principal, porque el daño central aquí es la pérdida de agencia y no un perjuicio emocional infligido. La justicia tampoco aplica: no existe una distribución inequitativa de recursos ni discriminación, sino un problema de titularidad de la información. Y la beneficencia paternalista invocada por el oncólogo no justifica ocultar el pronóstico a una paciente competente; el bienestar psicológico se protege con una comunicación gradual y empática, no con el silencio.